Este mecanismo del cuerpo humano funciona como la barrera ante los virus, bacterias y contra enfermedades, infecciones y ataques de patógenos externos.
Bogotá D.C., 10 de octubre de 2021. –El sistema inmunitario tiene un protagonismo absoluto al momento de hablar sobre el virus SARS-CoV-2 y la emergencia sanitaria que ha paralizado al mundo. Es así, que este mecanismo se convierte en un importante aliado y funciona como una muralla ante las bacterias y los virus.
En el momento que los gérmenes ingresan al cuerpo y se proliferan en él, se le denomina infección y como consecuencia genera la enfermedad. «El sistema inmunitario es el encargado de defender el cuerpo contra sustancias que considera extrañas o perjudiciales, a estos se le conocen como antígenos, y está compuesto por órganos, tejidos, proteínas y células especiales que trabajan en conjunto para proteger a las personas», definió Nubia Bautista, subdirectora de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud.
Los seres humanos tienen tres tipos de inmunidad: la inmunidad innata, es con la que todas las personas nacen, que es una forma de protección general que incluye las barreras externas del cuerpo, como la piel, las membranas mucosas (por ejemplo, las que recubren la nariz, la garganta y el tracto gastrointestinal).
En segundo lugar, la inmunidad adquirida se desarrolla durante el transcurso de nuestras vidas. Esta comprende la actividad de los linfocitos y se desarrolla a medida que las personas se exponen a las enfermedades o se les inmuniza contra ellas mediante la vacunación.
Y, por último, se presenta cuando una persona recibe anticuerpos en lugar de producirlos en su sistema inmunitario. Por ejemplo, se produce inmunidad pasiva cuando un bebé recibe los anticuerpos de la madre a través de la placenta o la leche materna.
Bautista manifestó que, como resultado de un estilo de vida completamente álgido, el ser humano no prioriza el cuidado que requiere el cuerpo humano y, sobre todo, desconoce los hábitos que ayudan a reforzar las defensas. Por esta razón, esta entidad emite unas recomendaciones que ayudarán a fortalecer el sistema inmunológico.
Igualmente, especificó Bautista que diversos estudios científicos han determinado que no dormir bien de manera prolongada en el tiempo, afecta a los linfocitos T que produce la médula ósea y cuyas funciones son parte importante del sistema inmunitario para luchar contra los agentes infecciosos. «Estas investigaciones también han establecido que las personas que duermen menos de siete horas al día son tres veces más propensas a resfriarse que las que duermen 8 horas o más», añadió.
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